Titulo alterno: Cuando la Torre de Babel se trató de Fanfics
«He aquí que todos forman un solo pueblo y todos hablan una misma lengua, siendo este el principio de sus empresas. Nada les impedirá que lleven a cabo todo lo que se propongan. Pues bien, descendamos y allí mismo confundamos su lenguaje de modo que no se entiendan los unos con los otros».
Ya había mencionado (Y me parece que será un tema algo frecuente en este blog) mi completa predilección por mi idioma natal ¡Si es que es una cosita tan mona!
Hasta que se les ocurre hacer un revoltijo de frases sacadas de otras lenguas y todo termina en una ensalada de palabras… en el peor de los sentidos.
Mis amados lectores me dirán que el español es una lengua viva y que por lo tanto, se modifica y evoluciona; que con la globalización y las enormes facilidades de hoy en día para amanecer en un continente y amanecer (de nuevo) en otro, hace que por necesidad o por simple comodidad adoptemos vocablos pertenecientes a otros idiomas, que fue así como se ha construido nuestra lengua desde sus inicios. Y K-RO responderá que está total y completamente de acuerdo. Pero que espera con todo el corazón, no tener en el futuro que enseñarle a sus hijos que probablemente no tendrá como conjugar el verbo chatear.
Yo Chateo
Tú Chateas
Él Chatea
Nosotros Chateamos
Vosotros Chateais
¿Se entiende, verdad?
Como decía, nos topamos con esto en todas partes en nuestra vida cotidiana, por supuesto, como buen medio de expresión y comunicación, la escritura no se salva de esto.
Uno como escritor de fanfics, suele basarse en tópicos (anime, comics, libros, películas) que originalmente fueron concebidos en otros idiomas (jamás he visto algún fic de las obras de Bécquer, ahí obviamente tenemos la ventaja) y por lo tanto, es complicado discernir cuanto de ello podemos tomar.
Tomemos como ejemplo, el vasto mundo mágico de Harry Potter Siempre he dicho que HP tiene grandes ventajas sobre otros fandoms, pero supongo que de eso hablaré otro día
Como todo el mundo y el vecino saben, HP está escrito originalmente en inglés (¡Y en inglés británico, para acabar!) y el universo que Jotaká creó abarca muchísimas cosas, animales y hechizos que por obviedad, no tienen traducción al español, como el famoso y mortal Avada Kedavra
Sobre esa misma línea, pero del otro extremo, tenemos a los Merodeadores: Lunático, Colagusano, Canuto y Cornamenta, que por supuesto, no suenan tan bien como Moony, Wormtail, Padfoot y Prongs. Pero aquí, si se supone que tenemos ya los nombres en castellano (Aunque no sean los mejores…OK, hasta yo pienso que no tienen la misma presencia) ¿Cuál es el objetivo de usarlos? Admitiré que la primera vez que leí los nombres en inglés, no tenía ni idea de lo que estaban hablando, mis ediciones de los cuatro primeros libros, que fueron los que pude soportar alcancé a leer no hablaba una palabra de los segundos, pero sí de los primeros *Suspiro resignado* también tenemos que pensar en la estética y lo que queda mejor para nuestro fic.
Pero incluso los Merodeadores (que sin duda, mencionarlos en inglés son un gran recurso cuando quieres darle otro aire a tu escrito, hablando sobre ellos pero sin repetirte una y otra vez) pierden flagrantemente contra las palabras en japonés.
Imaginome (No estoy segura y realmente, no quiero saber) que en un inicio usar alguna palabra en japonés fue con el propósito de darle originalidad a lo que se trataba de decir, o tal vez simplemente para dar a conocer que “sabías” tal o cual frase en el idioma nipón, después la excepción se volvió la regla.
Como Ficker, y como lectora de múltiples Fandoms que originalmente son traducidos directo del japonés, no estoy en contra del uso de ciertos términos que sin duda no tienen traducción.
Tomando como ejemplo las coletillas, que generalmente no tienen un significado, pero que son parte de la caracterización del personaje (tomemos como ejemplo al pequeño Naruto y el conocido Dattebayo. pero también tenemos algunos otros; como el joven Wolfram von Bielefeld diciendo Jyari Esa es la cosa más adorable que he visto en mucho tiempo), También tenemos los honoríficos, que aunque también las editoriales tienden a traducirlos (me cansé de leer Gravitation y al Joven Eiri). Volvemos al punto de la estética, personalmente prefiero usar los honoríficos, porque las traducciones no siempre son exactas.
Para tomar otro ejemplo, Yami (Athem para los amigos) En el idioma original, suele referirse a Yugi como Aibou, que significa Compañero. Lo que sin duda es una buena táctica para usar cuando se te han acabado los sinónimos para referirte a nuestro pequeño protagonista.
Tenemos por otra parte, las palabras de uso común. Que no solo tienen traducción, si no que además, muchas de las veces están mal escritas.
Me he cansado de leer Taijobu, Daijovu y todas las demás variantes de daijōbu
Lo mismo con los Demo, Doushite, Nani, Okaeri, o los chotto matte.
No es que en algún lado este prohibido usar esas palabras. Es que, si no estás familiarizado con ellas, la oración deja de tener sentido. No se puede usar:
— ¡Chotto Matte Kudasai, quiero decirte algo!
Porque entonces, muchas personas que no tengan idea de las palabras que estas usando, no sabrán tampoco que es lo que quieres decir.
Y eso si están escritas de manera correcta, ya no hablemos de cuando Word® le da por corregir la palabra y todo queda más caótico si es posible. Y si volvemos al tema de la estética, déjenme decirles que eso no queda bien.
En serio ¿Suprimir esos vocablos o por lo menos escribirlos correctamente es mucho pedir? No se está demostrando el conocimiento del idioma (Si es que se tiene algún estudio de japonés) si no todo lo contrario.
Es como dice el comercial “Nada con exceso, todo con medida”
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